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martes, 1 de noviembre de 2011

EL DIOS DE SPINOZA

Baruch Spinoza fue un famoso filósofo del siglo 17. Hijo de una familia de judíos portugueses migrantes a Holanda, Spinoza no aceptó el judaísmo ortodoxo y fue expulsado de la comunidad de Amsterdam en 1656. Es considerado un visionario del verdadero humanismo.

Entre sus obras se encuentra una titulada “Dios habría dicho” que parece escrito para las mujeres y hombres de hoy. Y parece dedicado a los seguidores de algunas sectas y religiones que predican una teología del miedo y la culpa. No creo que todo lo que dice sea tal, pero es una forma diferente de ver las cosas y la comparto que tod@s veamos que hay muchas cosas que nos dan una visión diferente.

El texto de Spinoza es un soplo de viento fresco. 


 Dios habría dicho:
¡Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho! Lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida.
Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para ti. 
¡Deja ya de ir a esos templos lúgubres, oscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi casa.
  Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es en donde vivo y ahí expreso mi amor por ti.

     
  
Dios habría dicho:
Deja ya de culparme de tu vida miserable. Yo nunca te dije que había nada malo en ti o que eras un pecador, o que tu sexualidad fuera algo malo.
El sexo es un regalo que te he dado y con el que puedes expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. Así que no me culpes a mí por todo lo que te han hecho creer.
  
 
  Dios habría dicho:
Deja ya de estar leyendo supuestas escrituras sagradas que nada tienen que ver conmigo. Si no puedes leerme en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tu hijita... ¡No me encontrarás en ningún libro!
Confía en mí y deja de pedirme. ¿Me vas a decir a mí como hacer mi trabajo?


    Dios habría dicho:

Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te critico, ni me enojo, ni me molesto, ni castigo. Yo soy puro amor. Deja de pedirme perdón, no hay nada que perdonar. Si yo te hice... yo te llené de pasiones, de limitaciones, de placeres, de sentimientos, de necesidades, de incoherencias... de libre albedrío.
¿Cómo puedo culparte si respondes a algo que yo puse en ti?
¿Cómo puedo castigarte por ser como eres, si yo soy el que te hice?
¿Crees que podría yo crear un lugar para quemar a todos mis hijos que se porten mal, por el resto de la eternidad? ¿Qué clase de dios loco puede hacer eso?
Olvídate de cualquier tipo de mandamientos, de cualquier tipo de leyes. Ésas son artimañas para manipularte, para controlarte, que sólo crean culpa en ti.

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