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jueves, 10 de marzo de 2011

CARACOLES SAGRADOS


En la Dordoña francesa hay unas cuevas que nos conectan con nuestro pasado. Con nuestros tatarabuelos de hace miles de años. Hace 40 mil años vivieron en estas cuevas. Eran hombres y mujeres prehistóricos, que llevaban una vida muy dura, incansables viajeros en medio de los grandes fríos que azotaban a Europa.  Este refugio rocoso, conocido como Cro-Magnon, sirvió de cementerio a algunos de nuestros antepasados.

 En la profundidad de la gruta, aparecieron restos de tres varones adultos, una mujer y un bebé.  Los cuerpos, fosilizados, estaban adornados con polvo rojo y rodeados de unos pequeños caracoles.
 Eran cauris, conchas sagradas.

 Los cauris son pequeños caracolitos brillantes del tamaño de una almendra. Se encuentran en mares tropicales, especialmente en el Océano Índico.  
·         En China se usaros como monedas durante muchos siglos.
·         En la India también. Pero además de moneda, los cauris servían para jugar al parchís.  
·         En Africa, desde Senegal hasta Uganda, desde el Sahel hasta el Golfo de Guinea, estas conchitas fueron usadas como dinero hasta hace muy poco. En África también se usan para leer la suerte. El brujo arroja los caracoles. Y los lee según los que caen con la ranura hacia arriba. Con los cauris se hacen collares, pulseras, los ponen en las máscaras, aseguran buena salud y bienestar. Son un símbolo ritual muy importante, las mujeres llevan coronas de cauris el día de la boda. Es el mejor remedio contra la esterilidad.

Hace miles de años, en las grutas de Cro-Magnon y en muchas regiones del mundo, los cauris fueron venerados por su curiosa forma.  Si te fijas, el cauri parece una vulva...

 Nuestros antepasados tenían un gran respeto por el cuerpo de la mujer. La mujer es la que da a luz, la que crea la vida.  En todas las culturas ancestrales, aparecen figurillas femeninas como amuletos de fertilidad. Aparecen polvos de ocre rojo en los entierros, representando la sangre menstrual.  Y aparecen los cauris sagrados, representando los órganos genitales femeninos.  Reverenciando el misterio de la vida, aquellos precursores de nuestra especie imaginaron a la divinidad como una Mujer...  como un Útero Cósmico del que nace todo lo que existe.

Cueva de Cro-Magnon, en Francia. Hace 40 mil años, enterraron en ella a cinco de nuestros antepasados. Y los rodearon de cauris, caracoles que recuerdan la puerta sagrada del templo donde se gesta la vida.

BIBLIOGRAFÍA
Riane Eisler, El Cáliz y la Espada, Cuatro Vientos, Santiago de Chile 1990.
 

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