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jueves, 3 de marzo de 2011

Egipcias Revolucionarias.

Algo importante para la reivindicación y conmemoración del 8 de marzo ha ocurrido en Egipto.  Por primera vez, nos sentimos libres. Cada vez que un hombre tocaba involuntariamente a una mujer, le pedía disculpas. Eso no se había visto nunca en Egipto. ¡Los hombres respetando a las mujeres!... En los 18 días de movilizaciones no hubo abusos contra nosotras... ¡Increíble!”   Así se expresaba Azza Kamel, una mujer egipcia, militante feminista, que participó activamente en la rebelión popular contra el faraón Hosni Mubarak, un faraón convertido ahora en momia por la fuerza de los jóvenes, de los hombres y también de las mujeres egipcias.

La revolución se hizo en la plaza Tahrir, pero también en la mente de los egipcios. “En la plaza éramos muchas, muchísimas, un río de mujeres, a la par que los hombres. Comíamos juntos, girtábamos juntos, rezábamos juntos, sin que nosotras tuviéramos que ponernos atrás de ellos. Hasta nos quedamos a acampar juntos en la plaza, durmiendo bajo la misma tienda sin conocernos. Y los hombres respetaban.”   En un estudio del año 2008 realizado por el Centro Egipcio para los Derechos de las Mujeres, cuatro de cada cinco mujeres egipcias han sido asaltadas sexualmente alguna vez en su vida.

Un periodista preguntaba a una mujer:
-          ¿Usted también participó en las movilizaciones?
-          Yo y todas mis vecinas. Por primera vez, imagínese, por primera vez que hemos salido a las calles a protestar.
-          Antes, ¿qué pasaba?
-          Antes, en las protestas, iban poquitas mujeres. Los maridos no nos dejaban. Los hombres prohibían. Y ahora hemos llenado la plaza, hemos encabezado manifestaciones, nos hemos enfrentado a la policía. ¿Se da cuenta?
-          ¿Y a qué se debió ese cambio?
-          Al Internet, porque nos avisamos por celulares. Nos llamamos a movilización por internet. Y esa era una forma segura para nosotras. Perdimos el miedo por internet. Y como ya sabíamos dónde era y a qué hora, salir a la calle era más fácil.
-          Pero Egipto sigue siendo un país patriarcal, machista...
-          Claro, y lo seguirá siendo un tiempo más. Pero algo grande ha cambiado aquí. Cuando usted ha vivido presa, presa en su propia casa, y prueba la libertad... ese saborcito no se olvida. Las mujeres egipcias ya no volveremos a ser las mismas. Se lo aseguro.

Miles y miles de mujeres egipcias, con velo o sin él, musulmanas y cristianas, jóvenes y mayores, participando en la revolución popular. Se abre una nueva etapa de liberación de la mujer en la tierra de Hipatia, en el legendario país las pirámides.  “Cuando vuelva con mis hijos, les contaré. No lo van a creer. Pero yo lo vi, yo lo viví. Ya nada volverá a ser como antes.”

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