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martes, 8 de marzo de 2011

LA CRISIS DE LOS BURROS

Hace unos días, le solicité a un prestigioso asesor financiero que nos explicara de forma sencilla la crisis que estamos viviendo para que la gente de a pie entendiese sus causas y consecuencias. Este fue su relato:

Un hombre se presentó en un pueblo en el que nunca había estado antes... Y les dijo:
Atiendan bien, paisanos. He notado que en este pueblo ustedes tienen muchos burros. Como los burros son buenos animales de carga, yo les pagaré 100 dólares por cada burro que ustedes quieran venderme. Como el precio era más o menos bueno, algunos paisanos vendieron sus animales al recién llegado.

Al día siguiente, volvió el hombre y les ofreció un mejor precio... Y les dijo:
Atiendan bien... Puedo pagarles hasta 150 dólares por cada burrito. Así que, si quieren vender... Otros paisanos vendieron los burros que les quedaban.

El hombre volvió un día después... Y les dijo: Escuchen, paisanos. Me interesa este negocio. Puedo pagarles 300 dólares por cada burro que todavía tengan en el pueblo.   Como era de esperarse, los vecinos y vecinas vendieron los últimos burros que les quedaban.   ¿No tienen más?... Caramba, qué pena, porque, echando cuentas, podría ofrecerles hasta 500 dólares por cada burrito... ¡500 dólares!  Sí, 500 dólares, uno sobre otro. Pero claro, si ya no tienen más burros... En fin, por si acaso consigan algunos más, yo pasaré la próxima semana y les compro a 500... ¡Hasta la próxima!

Y sucedió que, al día siguiente y en secreto, el hombre mandó al pueblo a su ayudante...  éste venía con una recua de burros para ofrecerlos a los vecinos y vecinas a 400 dólares cada uno.
  • Pero... ¡si son nuestros mismos burros!
  • No importa, pero es un buen negocio... Hoy los compramos a 400 y la próxima semana los vendemos a 500...
  • Tiene razón, vecino, pero... ¿y si ese hombre no viene?
  • Él dijo que venía la próxima semana. Es un hombre serio.

Ante la posible ganancia de la semana siguiente, los pobladores se animaron. El que no tenía dinero lo pidió prestado. Y compraron sus mismos burros a 400 dólares cada uno. Como era de esperar, el ayudante se fue con el dinero y su jefe, el hombre de los burros, no apareció nunca más. El resultado fue que el pueblo quedó lleno de burros y de endeudados.

Hasta aquí lo que nos contó el asesor económico. Veamos lo que ocurrió después en aquel pueblo...
Quienes habían pedido dinero prestado, al no vender los burros, no pudieron pagar los préstamos.
Los prestamistas se quejaron ante el gobierno. 
  • Señor Alcalde, si no cobramos el dinero que prestamos, nos arruinaremos y no podremos seguir prestando… Y se arruinará también todo el pueblo, ¿comprende?

Para que los prestamistas no se arruinaran, el alcalde, en vez de dar dinero a la gente del pueblo para pagar las deudas, se lo dio a los propios prestamistas. ¡Privatizar las ganancias y socializar las pérdidas!
Los prestamistas, aunque subsidiados por el alcalde, no perdonaron las deudas a los vecinos y vecinas del pueblo, que siguieron igual de endeudados. Ahora el gobierno es el que se ha quedado sin un céntimo...

Como el alcalde salvó a los prestamistas para que el “sistema financiero” del pueblo no se viniera abajo, el ayuntamiento también quedó endeudado. El alcalde pidió dinero a otros ayuntamientos, pero éstos se negaron a ayudarle porque, como estaba en la ruina, no podría devolver lo que le prestasen.

Veamos los resultados: Los negociantes pillos, el hombre y su ayudante, sacaron una buena tajada de los burros vendidos a 400 dólares. Los banqueros, quiero decir, los prestamistas ganaron más que nadie. Tenían su dinero asegurado y un montón de deudores a los que seguir cobrando los préstamos más los intereses. Y si los deudores no pagaban se adueñaban de los ya devaluados burros.

¿Qué hicimos mal, qué hicimos mal?  Mucha gente arruinada y sin burro para toda la vida. Y el gobierno igualmente arruinado.

¿Quieren conocer el resultado final? Pues bien, para solucionar la crisis económica, el alcalde decidió... ¡bajar el sueldo a todos sus funcionarios!

En esta parábola:

1-
¿A quiénes representan los vecinos y vecinas del pueblo?
2- ¿Qué representan los burros?
3- ¿Quién es el hombre que compraba los burros y quién su ayudante?
4- ¿A quién representa el alcalde?

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