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jueves, 10 de noviembre de 2011

HOROSCOPOS?

Un día se enfermó el que escribía los horóscopos en el periodico. Preocupado, porque los horoscopos son la razón de un buen porcentaje de la venta del diario, el director de aquel periódico inglés lo echó a suertes. Quien sacara el número más alto redactaría los consejos astrológicos en la edición del día siguiente. El periodista designado para escribir el horóscopo alivió su aburrimiento escribiendo bajo un signo zodiacal estas líneas siniestras:

Todas las penas del año pasado son nada en comparación con las que hoy caerán sobre ti.

La central telefónica del periódico se bloqueó. Los lectores aterrorizados querían averiguar el porqué de tantas desgracias. El improvisado astrólogo perdió el puesto y nunca más quiso jugar con la credulidad de la gente. Por ello en los diarios lo más común es leer esto:

Aries, entrégate al amor... 

Tauro, dinero, mucho dinero... 
Géminis, la enfermedad ronda tu casa...

Somos como niños ingenuos, como niñas cándidas, siempre dispuestos a creer cualquier palabra que nos prediga el futuro.

Cáncer, no emprendas viajes... 

Leo, arrogante ayer y humillado hoy... 
Virgo, qué desazón cuando tus planes fracasan...

El cerebro humano tiende a seleccionar los aciertos. Si una frase del horóscopo descubre algo de ti, la recordarás. Todas las frases equivocadas las olvidarás.
 

Libra, un desconocido se acerca... 
Escorpio, aprende a enfrentar tus errores... 
Sagitario, es momento de invertir...

Las constelaciones son conjuntos de estrellas situadas a diferentes distancias y sin ninguna conexión entre sí. Se mueven a gran velocidad. Hace 50 mil años nuestros antepasados miraban otras combinaciones de astros en el cielo.

Capricornio, ten prudencia... 

Acuario, vendrán alegrías inesperadas... 
Piscis, ¿por qué no te decides y le das el sí?

Pídele a un astrólogo que no te conozca que adivine tu signo. Seguramente se equivocará. Porque todos tenemos un poco de Aries y un poco de Tauro y un poco de Escorpio y un poco de Sagitario...
 

Ah, y ahora como me ganó la papa?, pregunta un astrologo.

La astrología no tiene ningún fundamento científico. Pero para algunos representa un buen negocio.
Duerme con tranquilidad. La radiación de la lámpara de tu mesita de noche influye más en tu cuerpo que la luz recibida del espacio. La energía positiva no proviene de los astros, sino de tu espíritu. Tu destino no está escrito en las estrellas. Lo escribes tú, día a día, con tu luz interior.

BIBLIOGRAFÍA: Richard Dawkins, Destejiendo el Arco Iris, Tusquets Editores, Barcelona 2000.

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