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miércoles, 24 de agosto de 2011

NUEVE METROS PARA LA ESPERANZA

Ya han oido hablar de la piedra de la esperanza, de un monumento que nos recuerda que los sueños se cumplen, que podemos mirar hacia el horizonte y creer en el mañana. De un monumento que refleja una historia, y esta historia nos trae esperanza en medio de la situación actual salpicada de tristeza. 

Tristeza porque mientras escribo esto un niño morirá de hambre en Somalia; mientras que en el país hermano de Chile siguen las manifestaciones civiles lideradas  por estudiantes. 
Mientras, Grecia, Irlanda y Portugal avanzan hacia una crisis económica sin precedentes, al mismo tiempo que España e Italia anuncian que van por el mismo camino.
Mientras que en Libia avanzan las tropas rebeldes, ayudadas por la Otan, en la toma del gobierno para derrocar el regimen de Gadaffi.
Mientras que en Egipto siguen los abusos contra la libertad de exprsión por parte del regimen de transición dejando entrever que quiza no ha terminado el regimen totalitarista; 
Mientras que el gobierno Sirio tratá de reprimir la primavera árabe en su país y está asesinando sus propios ciudadanos por recordar solamente la reciente situación de Latakia, en una violenta represión gubernamental siria contra los manifestantes durante los cinco meses que lleva el alzamiento.
Mientras que Israel nos da ejemplo de la manifestación pacífica más duadera y grande la de la historia.
Mientras prosiguen las manifestaciones civiles por la infamia cometida en contra de la libertad de expresión en el BART de San Francisco.
Mientras los precios de las acciones siguen cayendo en todo el mundo, demostrando una vez más que la crisis economica generada por un sistema financiera falto de ética prosigue, y eso que aún no solucionan la inminente quiebra de los sistemas de seguro social pronosticada para los años entre 2015 y 2030.
Mientras Japón sigue luchando por solucionar la crisis nuclear, al mismo tiempo que el gobierno de Obama le apuesta a nuevas plantas nuclares.
Mientras que el gobierno chino sigue con su plan de detener el crecimiento demográfico, al tiempo que está creando una generación de solo varones.
Mientras que millones de jovenes acaban de concluir un encuentro mundial de juventud para reafirmar que su fe les permite continuar adelante.


Mientras todo sucede, el próximo lunes 28 de de agosto, se cumple el aniversario 48 del momorail discurso que brindó Martin Luther King en los escalones del monumento a Lincoln en Washington D.C., que todos conocemos como "Yo tengo un sueño". Con este sentido se inaugura la nueva estatua en honor al líder por los derechos civiles. Es el primer monumento del National Mall que no está dedicado a una guerra, un Presidente o un hombre blanco. El monumento a Martin Luther King está compuesto por una escultura de King de más de nueve metros. A ambos lados de la roca, hay un muro de unos 140 metros en donde se encuentran escritas catorce citas de los famosos discursos, sermones y escritos del orador. La escultura fue realizada en China por el escultor Master Lei Yixin.

"Cuando mirás la escultura, cuyo nombre es "La Piedra de la Esperanza", ves la expresión de su cara y podés ver precisamente esa esperanza. Podés observar cómo tiene el ceño fruncido porque está pensando en el futuro de la humanidad. Está listo para seguir adelante", explicó Lei Ying.

En la actual coyuntura histórica he vuelto a leer el discurso de este maestro de la humanidad, y le encuentro un sentido de esperanza porque su sueño es muy universal. Es un sueño de igualdad.

Permitanme parafrasear algunas partes de este sueño con la esperanza de actualizarlo:

Yo tengo un sueño de que un día cercano la raza humana se elevará y vivirá el verdadero significado de sus credos, que todos los seres humanos somos iguales.

Un sueño de que un día cercano en las colinas, en las mesetas, en los valles, en los rios y los mares, donde todos viven los hijos y las hijas de los tiranos de hoy, de los políticos corruptos de hoy, de los constructores de paz, de los buscadores de la verdad, de los creyentes, de los no creyentes, de empresarios honestos, de pobres y de ricos, sin importar sus credos, su raza, serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad.


Yo tengo el sueño de que un día los que viven sofocados por justicia y opresión, los paises de américa Látina, los paises de oriente, los países subdesarrollados, los hermanos y hermanas de Africa, medio Oriente, serán transformados en un oasis de libertad y justicia.

Yo tengo un sueño hoy.


Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la que sigo viviendo cada día, construyendo un mañana para los que amo, constyuyendo un futuro en el que muchos puedan ser libres.



Y cuando esto ocurra, cuando dejemos resonar la libertad, cuando la dejemos resonar desde cada pueblo y cada caserío, desde cada estado y cada ciudad, seremos capaces de apresurar la llegada de ese día cuando todos los hijos de Dios, todas las razas que son una sola, la raza humana, todos los credos, serán capaces de unir sus manos y cantar las palabras de un viejo espiritual negro: "¡Por fin somos libres! ¡Por fin somos libres! Gracias a Dios todopoderoso, ¡por fin somos libres!"


Es la piedra de la Esperanza. Este es su nombre.

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