LO PRINCIPAL

viernes, 1 de julio de 2011

Caminata matutina

El inspector Malanga estaba haciendo una caminata matutina. Acababa de cruzar un puente cuando vio una multitud de personas. Corrió hacia ellos, viendo que las personas estaban en torno a una mujer muerta. El inspector tomó el caso e inició su investigación.
 La mujer parecía haber salido a dar un paseo temprano. Al ver su bolso de mano cerca, el inspector Malanga revisó y encontró lo que quería: el documento de identidad y su dirección. Su apellido era Torres, y su casa estaba a unos diez minutos - en coche - del lugar. Su número de teléfono también lo halló escrito en algunas tarjetas personales. Malanga llamó al número de teléfono.

-¿Es la residencia de la señora Torres?
 - Sí. Y yo soy su marido. ¿Qué desea?
 - Señor, su esposa ha muerto.
 -¡Cómo! ¡No puede ser!
 - Señor, venga inmediatamente.

Unos diez minutos más tarde, un lujoso automóvil se detuvo. El marido se bajó y al ver a la mujer corrió hacia ella y empezó a llorar. Malanga estaba a punto de consolarle cuando cayó en la cuenta de algo. Rápidamente, detuvo al marido. ¿Puedes decir por qué?

Trata de responder antes de leer la Respuesta:
El marido había llegado en diez minutos y su casa estaba a diez minutos en coche de distancia. Sin embargo, en la conversación telefónica, Malanga no había mencionado dónde estaba el cuerpo de la mujer y el marido parecía saberlo y había llegado directamente al lugar. Esto hizo sospechar a Malanga.

jueves, 30 de junio de 2011

LA HUMILDAD

Caminaba con mi padre, cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:

- Además del cantar de los pájaros, escuchas alguna cosa más?

Agucé mis oídos... Se escuchaba el ruido lejano de una carreta, entonces respondí:

- Estoy escuchando el ruido de una carreta.

- Eso es. Una carreta vacía.

- ¿Y cómo sabes que es una carreta vacía, si aún no la vemos?

- Escucha, hijo. Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido. Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace.

Me convertí en adulto y hasta hoy cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna o violenta, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo:
Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace. La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirles a los demás descubrirlas.

viernes, 15 de abril de 2011

Los Kichwas y quechuas: LA LENGUA DE LA GENTE

La casa comunal está muy animada. Las mujeres han preparado la chicha de yuca, que ya está lista en las tinajas.
Entre risas, la convidan en lindas mocahuas a los varones quienes, luego de varios días de internarse en la selva, han traído aves, guantas y monos, demostrando sus habilidades en la cacería.
Jista se llama esta fiesta y es una de las más antiguas costumbres kichwas amazónicas.
Celebran los alimentos conseguidos en la selva y es el momento de repartir entre sus familiares del ayllu y hasta con otros grupos lo que han producido en sus huertas.
Si no compartimos, si no tenemos generosidad en nuestros corazones, se viene el mútsui, la pobreza. Y nos faltará todo para comer. Nuestras tierras y ríos se secarán. Las wawas morirán.

Quechuas en Perú y Kichwas en Ecuador, esta nacionalidad amazónica se originó con la mezcla de varios pueblos debido a migraciones forzosas durante la conquista española
 ... a la esclavitud en la época del caucho...
 ... y a los matrimonios interétnicos

El idioma quechua fue impuesto por los jesuitas en el siglo 17.
A estos indios no hay quién los entienda. Pero la lengua de los serranos servirá para que trabajen… y para evangelizarlos.
Y es así como muchas generaciones de quijos, canelos, urarinas, shimiages, arabelas, muratos, achuales, záparos, tucanos, shuaras, achuares y secoyas acordaron hablar el runa shimi, la lengua de la gente, sin olvidar sus propios idiomas.
El runa shimi, una lengua que les fue impuesta.

Ah, uno de mis tíos ha venido del Perú. Allá también hay kichwas, quechuas se hacen llamar, pero todos somos familia. Nuestro yachag dice que nuestro pueblo es grande.

Los kichwas y quechuas son el pueblo más numeroso de la Amazonía.
Cerca de 80 mil habitantes en Ecuador, ubicados en las provincias de Sucumbíos, Napo y Pastaza, hasta el alto Amazonas.
Y en el Perú, 33 mil habitantes, divididos en tres pueblos: Quechua Lamista, Quechua del Napo y Quechua del Pastaza.

Desde siempre la economía del pueblo kichwa se basaba en la caza, la pesca y el cultivo de la yuca, el plátano, maíz, papa china, chonta y maní.
Pero desde hace pocos años, las empresas madereras, las minas y el petróleo impactaron fuertemente en su vida y su modo de trabajo.
Actualmente, se dedican al comercio, y al ecoturismo. Esta última actividad representa una esperanza para su desarrollo. Tienen la belleza de la selva para mostrar y el arte ancestral de las mujeres.
A los turistas les gusta la cerámica con figura de jaguar, de sapo, de la anaconda.
Lo ha n aprendido de las abuelas y las madres. Pintan a la tortuga de agua, que es la silla del poder de Tsumi, el gran shamán.
Los pueblos kichwa de Ecuador y quechua de Perú defienden su cultura y su territorio.
En Ecuador, están organizados en comunas, centros y federaciones. Y a nivel nacional forman parte de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, CONAIE.
En Perú, integran la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana, AIDESEP.
Ambas son parte de la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica, COICA.

Somos una gran familia, un muntum que vivirá siempre. Un samai que se transmite a través de los tiempos. Somos los quichua runa, la gente quichua. Una gran cultura amazónica.

jueves, 14 de abril de 2011

EL pueblo ACHUAR: LAS SIETE ESRELLAS DE MUSACH

Miren el cielo. La noche está estrellada y se puede ver bien claro a los Musach.
Ahí, miren. Esas siete lucecitas que están juntas.
Ellas nos señalan cuándo debemos sembrar, cuando florecerán los árboles, cuándo vendrán las lluvias.
¿Cómo llegaron al cielo esas lucecitas?

Eran siete huérfanos que vivían con sus padres adoptivos.
Una noche, se sintieron tristes y decidieron escapar construyendo una balsa.
Era el tiempo de las inundaciones y ellos se aventuraron aguas abajo.
Ankuaji, el padre adoptivo, vio la balsa que bajaba por el río y decidió alcanzarlos en su canoa para traerlos de regreso.
Los huérfanos se alejaron más y más hasta que llegaron al lugar donde el río se encuentra con el cielo.
Hicieron una escalera de bambú y subieron.
Ankuaji también subió, pero nunca pudo alcanzarlos.
En noches como ésta podemos ver su eterna persecución.

Los Achuar tienen una relación extraordinaria con la naturaleza.
Son grandes astrónomos y han logrado construir su calendario agrícola en base al movimiento de las siete estrellas conocidas como Las Pléyades o Musach, visible para ellos entre julio y abril.

Hablan el Achuar chicham y son de la misma familia lingüística de los Shuar en Ecuador, y los Awajún, aguaruna y huambisas en Perú
El pueblo Achuar se denomina a sí mismo como la gente de la palmera de aguaje, Achu shuar, abundante en los pantanos de la amazonía.
Son pocos, unos 18 mil entre hombres y mujeres. Viven en las provincias ecuatorianas de Pastaza y Morona Santiago. Y en el Perú, en la región de Loreto. Ambos territorios fronterizos.
En 1941, estalló una guerra entre ambos países y los Achuar se encontraron divididos en dos “nacionalidades”.
Siguieron viviendo en aislamiento extremo y su territorio fue considerado "tierra incógnita" hasta finales de 1960.
La vida les cambió radicalmente en los años 70. Primero, llegaron los misioneros evangélicos y católicos y cambiaron su modo de organización para reunirlos en comunidades.
Y casi enseguida, los invadieron las grandes empresas. En ambos países, el territorio Achuar es rico en petróleo.
La Occidental Petroleum, la depredadora Oxy, empezó a extraer el petróleo en una región remota del río Corrientes, habitada desde siempre por el pueblo Achuar.
Durante sus 30 años de operaciones, esta empresa, que luego vendió sus pozos a Pluspetrol, vertió 9 mil millones de barriles de residuos tóxicos en los ríos utilizados por los Achuar para beber, bañarse y pescar. Se considera el mayor desastre ecológico de la historia contemporánea.
Las organizaciones achuar peruanas y ecuatorianas presentaron denuncias ante la justicia norteamericana por los daños ambientales ocasionados por la Oxy y la Chevron Texaco, logrando que salieran de sus territorios.
Pero hay otras que se han quedado y gobiernos que lo han permitido.

Apu, si todos los ríos se tapan con petróleo y los peces se mueren, ¿cómo viviremos?
Me gustan los árboles, me gusta comer aguajes y chontacuros, Apu.
No nos iremos. Nuestros chamanes han tenido visiones con natem y maykiua y se han bañado en la cascada sagrada.
Ellos han visto a Arutam, nuestro dios guerrero. Él ha dicho que debemos seguir luchando.
Yo tomo guayusa cada mañana, Apu. Para ser fuerte y valiente.
Yo también, Apu. Y me pinto mi cara con achiote para ser alegre y valiente.

La guayusa es la planta con mayor contenido de cafeína en el mundo.
Hombres y mujeres la toman cada día para tener energía y eliminar las impurezas del espíritu.
Los achuar buscan su desarrollo respetando el equilibrio de la naturaleza.
Así, han creado un gran complejo ecoturístico natural en la comunidad de Kapawi, frontera ecuatoriana-peruana junto al río Pastaza.

En noches como ésta la Charapa nujintri, la que ellos llaman vía láctea, se puede ver.
Los animales recién nacidos, los Tanku takiamu, salen de sus huevos. El aguaje florece.
Es tiempo de esperanza, tiempo de crecimiento para nuestro pueblo.
Y las estrellitas de los huérfanos Musah nos indican que vamos a cosechar la paz.

miércoles, 13 de abril de 2011

EL CAMINO DE LOS SUEÑOS


La chicha está fuerte. Como para empezar bien el día… y para escucharnos los sueños…

- Yo soñé con agua y muchos peces. Eran plateados, brillantes. - Entonces, eso es una gripe, debes cuidarte. Eso es así, los sueños nos cuentan lo que va a ocurrir.

Y lo que pasó antes, de antes que tú nacieras. Cuando nuestro pueblo sápara era grande y vivíamos felices cazando y pescando en la selva…
En aquel tiempo no había hambre.
Tú eres “ali muskuyuj”, un buen soñador… Cuéntanos para saber la historia…
Yo soy historia. Nací antes de mi abuelo.
El ayahuasca me llevó al mundo de los sueños y ahí estaba mi abuelo, un shímano, “chamán” poderoso.
También vi cómo nuestro pueblo fue desapareciendo, cómo la muerte llegó al lado de los españoles y los patrones del caucho.
La muerte llegó pero nosotros resistimos.
Nuestro pueblo sólo dejará de existir el día en que renunciemos a Piatsaw y Tsamaraw, nuestros dioses y maestros, para creer en el dios de los blancos.

Durante la conquista y la colonia española, los sápara vivían entre el río Napo y el río Pastaza, hasta el Marañón.
Su territorio se extendía desde la llanura andina ecuatoriana hasta la frontera peruana.
Las epidemias traídas por los europeos, el tráfico de esclavos, la explotación del caucho, los minerales, las guerras con otras nacionalidades, redujeron a la población sápara hasta hacerla casi desaparecer.
A principios del siglo 20, todavía existían más de 200 mil sáparas.
En la actualidad, no hay más de 1400, separados en territorio peruano y ecuatoriano.
En el año 1941, una guerra entre Ecuador y Perú dividió a las nacionalidades indígenas del oriente ecuatoriano al establecer límites fronterizos.
A partir de ahí, los sápara vivimos divididos entre ecuatorianos y peruanos.
La mayor parte de la población de la nacionalidad sápara se autodefine como kichwa, y por eso estamos en peligro de extinción.

¿Por qué nos separan?
¿Dónde quedará Amazanga, el maestro que nos enseñó a cazar, a pescar y es el guardián de los animales, los sacha runa, que cuidan el bosque?
¿Dónde los yacu runa, padres de los ríos y los urcu runa, espíritus de las montañas?
¿Los espíritus de nuestros antepasados con los que nos comunicamos, dónde los encontraremos?

Las misiones de los jesuitas y los dominicos también les causaron un grave daño al obligarlos a usar el kichwa como lengua común para facilitar la “evangelización”.
Hoy sólo unos diez ancianos hablan la lengua Sápara.
En el 2001, la UNESCO reconoció a la nacionalidad sápara como obra maestra del “Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad”, financiando un proyecto para revalorizar su idioma y su cultura.
Actualmente, el primer objetivo de la NASE (Nación Sápara del Ecuador), es revitalizar su cultura, su idioma y el chamanismo. Pero otros problemas los amenazan.

¿Qué va a pasar si es que entran las compañías petroleras? ¡Nos van a destruir!. ¿A dónde iremos?

El pueblo sápara, el mejor cuidador de la amazonía, el que sabe hablar con sus antepasados y los espíritus de la selva, pone su esperanza en Piatsaw, guía de sus sueños, quien no permitirá que desaparezcan.
Quien no sabe soñar es un ser incompleto.
Con sueños vivimos, con sueños estamos caminando.

martes, 12 de abril de 2011

El pueblo Awá: EL SILBIDO DEL QUINDE


El pueblo Awá, gente del monte, gente de la selva… de ahí vienen, de ahí venimos…
ahora vivimos en la ciudad. ¿Cuándo regresaremos a nuestra tierra? Pronto, muy pronto…

La historia de nuestro pueblo…
Antes, mucho antes, no existía gente. Sólo árboles cubiertos de barbacha.
Había un árbol grande con bastante barbacha negra.
Ésta fue creciendo y creciendo con el agua y llegó hasta topar la tierra.
Así nació nuestro mundo, el Inkal Awá.
Sí, el mundo donde estamos nosotros y todo lo que existe: los árboles, los animales, los ríos, las nubes, el sol, la luna, el trueno, los espíritus de la selva, el astarón, la viuda, el disgalla.
El Inkal Awá.

El pueblo awá viene de los grupos indígenas que poblaron la parte sur occidental de Colombia, en el litoral del Departamento de Nariño. Eran los sindahua, descendientes de los mayas. Su idioma original es el apawit.
Cuando los españoles comenzaron la conquista del Imperio Inca en Perú, su ruta de abastecimiento fue por la costa pacífica, desde Panamá. En esta zona, ahora conocida como Barbacoas, en Nariño, los españoles encontraron a los sindahua. Los españoles fueron derrotados por los sindahua una y otra vez durante cien años. Al final, la pólvora de los invasores se impuso…

De esta forma, comenzó un largo proceso de colonización de las tierras tradicionales de los sindahua-awá y los desplazamientos forzados que continúan hasta la actualidad…

Si somos de la selva, ¿por qué vivimos en Ricaurte, abuela? ¿Por qué salimos de nuestro pueblo?

Hace mucho tiempo, el cielo se llenó de luciérnagas. El quinde silbó tres veces y la lechuza cantó cada noche.
Tuvimos miedo. Ellos anunciaban que algo muy terrible iba a sucederle a nuestro pueblo…
La violencia de la Guerra de los Mil Días en Colombia, desde 1896 a 1899, hizo que los awá comenzaran a emigrar hacia Ecuador.

Se asentaron en las provincias del Carchi, Esmeraldas e Imbabura, donde había buena tierra para cultivar, buena caza y pesca.
Pero no sólo esa guerra los sacó de su territorio colombiano. También el Plan Colombia y las fumigaciones de glifosato sobre sus cultivos, el narcotráfico, la guerrilla, las minas antipersonales, los paramilitares, el ejército, las mineras, la palma aceitera….
De las decenas de indígenas asesinados en Colombia hasta el 2009, la mitad son awás. El gobierno los acusa de colaborar con la guerrilla…

El pueblo awá colombiano, con unos 30 mil integrantes, ubicados en 27 resguardos en Nariño.
En Ecuador 3,500 personas ubicadas en 21 centros comunales reconocidos legalmente.
Los awás se han organizado para defender sus territorios, que llaman resguardos.
En Colombia, la Unidad Indígena del Pueblo Awá (UNIPA), y la Organización Nacional Indígena (ONIC).
Y en Ecuador, la Federación de Centros Awá (FCAE).

Nosotros somos gente de paz. Y estas guerras no son nuestras. Nuestros antepasados, los attim-aldem, los indios bravos, regresarán para defendernos.
Y algún quinde, un colibrí de larga cola, silbará sólo una vez anunciando buenas noticias.

lunes, 11 de abril de 2011

ARUTAM, EL ESPÍRITU DE LA SELVA


“Reconociendo nuestras raíces milenarias, forjadas por mujeres y hombres de distintos pueblos, celebrando a la naturaleza, la Pacha Mama, de la que somos parte y que es vital para nuestra existencia...”

Este es el comienzo de la Constitución del Ecuador, similar al inicio de la nueva Constitución Boliviana: “En tiempos inmemoriales se erigieron montañas, se desplazaron ríos, se formaron lagos. Nuestra Amazonía, nuestro chaco, nuestro altiplano y nuestros llanos y valles se cubrieron de verdores y flores. Poblamos esta sagrada Madre Tierra con rostros diferentes, y comprendimos desde entonces la pluralidad vigente de todas las cosas y nuestra diversidad como seres y culturas”.

Los pueblos y nacionalidades indígenas siempre han vivido y entendido la conexión de la Madre Tierra con quienes la habitan. Cuidarla, sentirla y respetarla es la única manera de asegurar nuestra propia existencia.

Este 22 de abril, el Día de la Tierra, es día de celebración. Se comparten las vivencias de cinco pueblos transfronterizos y su relación con la Pachamama o Madre Tierra, situados en las zonas de Ecuador-Colombia y Ecuador-Perú: Los Awá, Los Achuar, Los Kichwa, Los Sápara y Los
Shuar

UWISHIN dice: No pudieron. Ni los incas ni los hombres de barba pudieron con nuestros antepasados.
Ellos no dejaron que les quitaran nuestra tierra, que esclavizaran y mataran a los Shuar. 
Kirup estaba al frente.
Kirup, el más valiente, poseía el Arutam, el espíritu de la selva que hace invencibles a los guerreros Shuar.
Él fue guiado por Etsa, nuestro padre Sol, para vencer al mal, para hacer justicia y volver al equilibrio.
Uwishin, yo quiero ser como Kirup. Quiero defender a mi pueblo de los invasores.
Es largo el camino, hijo. Pero tu abuelo y tu padre han recibido el Arutam de guerreros. Tú serás como ellos.

En Ecuador se los conoce como Shuar, y en el Perú como Awajún- Aguarunas y Wampis-Huambisas.
Los españoles los llamaban jíbaros, sinónimo de salvajes, por la costumbre de practicar la tzantza, reduciendo la cabeza de sus enemigos.
La tzanza se hacía para que el vencedor tenga suerte y se aleje de él, todo mal.
Para que olvide la guerra, para que la tierra del muerto quede abandonada y la maleza borre sus caminos.
Así se restablecía la justicia y la comunidad podía vivir en paz y alegría.

En el Ecuador, los Shuar son aproximadamente 120 mil personas. Habitan las provincias de Zamora Chinchipe, Morona Santiago, Sucumbíos, Orellana y el sur de la provincia de Pastaza. Su idioma es el Shuar chichám.
En el Perú, los Awajún-Aguarunas son también cerca de 45 mil, ubicados en las cuencas de los grandes ríos de los departamentos peruanos de Amazonas, Cajamarca, Loreto, y San Martín.
Los Wampis-Huambisas son cerca de lo conforman 10 mil personas. Habitan los ríos Morona y Santiago y los departamentos de Amazonas y Loreto.
Los
Shuar, Awajún y Wampis vivieron hasta hace poco aislados, por lo difícil del territorio amazónico y por su fama de guerreros.

Sin embargo, la extracción del caucho y la canela, las misiones de evangelización, la guerra entre Perú y Ecuador en 1941, las empresas petroleras, mineras y madereras, provocaron la pérdida de sus territorios y la destrucción de la naturaleza.
Los Shuar se han visto empujados a ocupar tierras ribereñas y de selva baja en territorio peruano.
¿Escuchas? Es Kirup. Está molesto por la destrucción de nuestra casa, por la contaminación de los ríos y la tierra.
Son los guerreros de hoy que hablan por la radio para restablecer el equilibrio. Para expulsar a los nuevos invasores que traen hambre y miseria para los
Shuar.
Los
Shuar, Awajún y Wampis están organizados en varias instituciones indígenas, tanto en Ecuador como en Perú. A través del trabajo que realizan sus dirigentes, en conjunto con las comunidades de base, siguen luchado, en pleno siglo 21, para proteger su cultura y su territorio amazónico de las grandes empresas mineras y petroleras.
Entre abril y junio de 2009, los Awajun-Aguarunas y los Wampis-Huambisa, junto a otros grupos indígenas de la selva en Perú, se levantaron para oponerse a la entrega de la Amazonía a las empresas petroleras, que el gobierno aprista estaba orquestando a través de un paquete de leyes denominada “La Ley de la Selva”.
Mientras tanto, en septiembre del mismo año, los
Shuar en Ecuador, apoyaron la protesta nacional indígena en contra de la aprobación de la Ley de Aguas, en donde en enfrentamientos con la policía nacional, muere el profesor Bosco Wisuma.
Hoy, la lucha no es sólo con lanzas, flechas, y curare. Hoy, los
Shuar, Awajún y Wampis, hombres y mujeres, levantan su voz y por su boca sale el mandato de Etsa, nuestro padre Sol, para derrotar el mal. Para que, al fin, nuestros pueblos puedan vivir en paz.

viernes, 25 de marzo de 2011

El regreso de Aristide a Haití: la travesía de una larga noche que se hizo día

Por Amy Goodman
En la madrugada del 17 de marzo, el ex presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide abordó un pequeño avión junto con su familia en Johannesburgo. A la mañana siguiente llegó a Haití. Habían pasado más de siete años desde que fue secuestrado de su casa en Haití tras un golpe de Estado que contó con el apoyo de Estados Unidos. En 2010, Haití fue azotado por un terrible terremoto que dejó un saldo de más de 300.000 muertos y un millón y medio de personas sin hogar. Una epidemia de cólera llevada al país por las fuerzas de ocupación de la misión de Naciones Unidas podría haber contagiado a casi 800.000 personas. La mayoría de la población vive con menos de un dolar diario. Ahora Aristide, por lejos la figura más popular de Haití en la actualidad y el primer presidente electo democráticamente de la primera república negra del mundo, regresó a su país.
“Bon Retou Titid” (“Buen retorno, Titid”, la forma afectuosa para referirse a Aristide) decían los carteles y coreaba la gente en Puerto Príncipe, mientras miles se congregaron para acompañar a Aristide desde el aeropuerto Toussaint L’Ouverture hasta su casa. L’Ouverture encabezó el levantamiento esclavo que fundó Haití en 1804. Tuve la oportunidad de viajar junto con Aristide, su esposa, Mildred, y sus dos hijas desde Johannesburgo a Haití en el pequeño avión proporcionado por el gobierno de Sudáfrica. Fue mi segundo vuelo junto a ellos. En marzo de 2004, la familia Aristide intentó regresar del exilio forzoso en la República Centroafricana, pero nunca logró regresar a Haití. El entonces Secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, y otros funcionarios estadounidenses advirtieron a Aristide que se mantuviera lejos del Hemisferio Occidental. La familia Aristide no hizo caso a dicha presión, e hizo una parada en Jamaica antes de viajar a Sudáfrica, donde permaneció hasta el fin de semana pasado.
Justo antes de las elecciones de este domingo en Haití, el Presidente René Preval le dio a Aristide el pasaporte diplomático que le había prometido hacía mucho tiempo. Dos meses antes, el 19 de enero, el entonces portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, P.J. Crowley, escribió en Tweeter, en referencia a Aristide: “Hoy Haití necesita mirar hacia el futuro, no al pasado”. Mildred Aristide se sintió indignada por este comentario. Cuando la entrevisté en el avión, minutos antes de su regreso a Haití, dijo que Estados Unidos había dicho eso desde que obligaron a su esposo a salir del país en 2004: “Cuando estábamos en la República Centroafricana, alguien nos dio un libro sobre Barthélemy Boganda, el fundador de la República Centroafricana y el precursor de su independencia, porque en última instancia murió antes de que la República Centroafricana lograra su independencia de Francia. Y había una oración en el libro que me dejó paralizada. Se cuestionaba a Boganda por continuar siendo crítico de las relaciones entre la Francia colonial y la República Centroafricana, y le decían 'Estás hablando del pasado'. A lo que Boganda replicó: 'Dejaría de hablar del pasado, si no estuviera tan presente'”.
Mark Toner, el nuevo portavoz del Departamento de Estado, dijo la semana pasada: “El ex Presidente Aristide eligió permanecer fuera de Haití por siete años. Que regrese esta semana solamente podría ser considerado como una decisión consciente de tener un impacto en las elecciones de Haití.”
Jean-Bertrand Aristide no eligió irse ni permanecer fuera de Haití, y el gobierno de Obama lo sabe. El 29 de febrero de 2004, Luis Moreno, el número 2 de la Embajada de Estados Unidos en Haití, fue a la casa de la familia Aristide y los llevó por la fuerza al aeropuerto. Frantz Gabriel era el guardaespaldas personal de Aristide en 2004. Lo conocí cuando estuve con la familia Aristide en la República Centroafricana, y lo volví a ver el viernes cuando la familia Aristide regresó a Haití. Recordó: “El presidente no se fue voluntariamente, porque todos los que vinieron a acompañar al presidente hasta el aeropuerto eran militares. Yo estuve en las fuerzas armadas de Estados Unidos y se cuál es el aspecto de un oficial de infantería, y también sé cuál es el aspecto de un oficial de las fuerzas especiales. Lo que me llamó la atención fue que cuando abordamos el avión, todos se cambiaron el uniforme y se pusieron vestimenta civil. Y en ese momento supe que se trataba de una operación especial”.
Estados Unidos continúo impidiendo el regreso del Presidente Aristide durante los siguientes siete años. Precisamente la semana pasada el Presidente Barack Obama llamó al Presidente sudafricano Jacob Zuma para expresar su “profunda preocupación” ante el posible regreso de Aristide, y presionó a Zuma para que impidiera que viajara. Zuma tiene el mérito de haber ignorado la advertencia. Cables diplomáticos estadounidenses publicados por WikiLeaks revelan que durante muchos años hubo maniobras consensuadas para impedir el regreso de Aristide a Haití, entre ellas el castigo diplomático a cualquier país que ayudara a Aristide, e incluso la amenaza de bloquear el ingreso de Sudáfrica en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Luego de aterrizar en Puerto Príncipe, Aristide no perdió el tiempo. Se dirigió al pueblo haitiano desde el aeropuerto. Sus palabras tocaron un punto fundamental de las elecciones que acaban de llevarse a cabo en ese país: que su partido político, el partido más popular de Haití, Fanmi Lavalas, está proscrito, fue excluido de las elecciones. Aristide dijo: “El problema es la exclusión, y la solución es la inclusión. La exclusión de Fanmi Lavalas es la exclusión de la mayoría. La exclusión de la mayoría significa que están excluyendo exactamente a la rama sobre la cual todo estamos sentados. El problema es la exclusión. La solución es incluir a todos los haitianos sin discrmininación, porque todos somos personas”. Al reencontrarse con el país que no había visto durante siete años, el Presidente Aristide expresó: “Haití, Haití, cuánto más lejos estoy de tí, más me cuesta respirar. Haití, te quiero y siempre te querré. Siempre”.

jueves, 24 de marzo de 2011

¡NO A LA INTERVENCIÓN EN LIBIA!

¿Quién nos tomó el pelo, Naciones Unidas o los aviones de la OTAN?

Porque la resolución 1973 del Consejo de Seguridad era para proteger la vida de los civiles libios bombardeados por Gaddafi. Y ahora resulta que los aviones de Francia, Estados Unidos e Inglaterra están arrojando misiles sobre aeropuertos carreteras y puentes, hasta sobre el complejo residencial de Gaddafi, con una cantidad todavía indeterminada de víctimas inocentes. ¿Se protegen civiles matando civiles?

Nos hablaron de una zona de exclusión aérea, es decir, impedir que los aviones de Gaddafi despeguen para bombardear a su propio pueblo. Pero ahora resulta que no es zona de exclusión aérea, sino zona de incursión aérea contra el ejército y el gobierno de Gaddafi. Una invasión militar, todavía sin tropas en tierra.

Obama, Cameron y Sarkozy dicen que están bombardeando Libia por “razones humanitarias”. ¿Quién puede creerles si son ellos mismos los que están apoyando dictaduras igualmente crueles como la de Bahrein y la de Yemen? ¿Por qué Naciones Unidas no decide una zona de exclusión aérea sobre estos dos países árabes? ¿Será porque en Bahrein está la quinta flota estadounidense cuidando el paso del petróleo? ¿Será porque Yemen es su mejor bastión en “la lucha contra el terrorismo” de Al Qaeda, en la retaguardia de Arabia Saudita?

El mismo día que aprobaron la resolución 1973 para detener la inminente masacre de Gaddafi contra la ciudad de Bengasi, el presidente Abdalá Saleh, con más de 30 años en el poder y gran aliado de Estados Unidos, ordenaba una carnicería en la capital de Yemen.

Si la OTAN es tan humanitaria, ¿por qué no impuso una zona de exclusión aérea cuando a fines del 2008, Israel bombardeó Gaza, mató a 1,300 civiles palestinos, la mitad de ellos niños y niñas, y destruyó más de 20 mil edificios?

Gaddafi es un dictador que bombardea a su propio pueblo y debe renunciar cuanto antes. Fue antiimperialista hace décadas, pero desde hace un buen tiempo se convirtió en el mejor aliado de Estados Unidos y de la Unión Europea.

Gaddafi es un traidor que abandonó a los árabes, incluidos los palestinos, y ha apoyado a los peores dictadores africanos. Un ladrón que ha llenado las arcas de su familia con miles de millones de petrodólares. (Por cierto, los 200 mil millones congelados en los bancos europeos y estadounidenses, ¿serán devueltos al pueblo libio?)

Pero quienes hoy exigen que Gaddafi se vaya -Francia, Italia, Inglaterra, Estados Unidos- son los mismos que antes lo recibieron con alfombra roja, le compraron petróleo y le vendieron armas, las mismas armas con que Gaddafi está masacrando ahora a su pueblo.

A Europa y a Estados Unidos ya no les sirve Gaddafi. Necesitan un títere nuevo, uno como Karzai en Afganistán o Al Maliki en Iraq. Un nuevo dictador, impuesto por ellos, para seguir controlando el petróleo libio y neutralizando las rebeliones árabes.

Rechaza la dictadura de Gaddafi. Y rechaza con mayor fuerza la intervención imperialista de la OTAN en Libia, de los que ahora quieren presentarse como salvadores del mundo árabe y desde hace más de 50 años no mueven un dedo frente al genocidio del pueblo palestino a manos de Israel.

La resolución 1973 de Naciones Unidas era para evitar una masacre en Bengasi y en tantas ciudades libias insurreccionadas contra Gaddafi. Pero lo que está haciendo la aviación de la OTAN es otra cosa. Es intervenir militarmente en el conflicto y precipitar una guerra civil. El remedio resulta peor que la enfermedad.

Sanciones contra Gaddafi, sí. Pero intervención militar de otros países en una nación soberana, no. Nunca.

Evo Morales pidió que retiren el Nobel de la Paz a su colega estadounidense Barack Obama. Y que la “ONU” cambie su sigla por “ONI”: Organización de Naciones Invasoras. Tiene razón el presidente boliviano.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Tolerancia cero a la mutilación genital femenina

La globalización como etapa nueva de la humanidad y de la propia Tierra, no solamente ha puesto en contacto a las personas y a los pueblos entre sí, sino que también ha propagado por todo el mundo sus virus y bacterias, sus plantas y frutas, sus artes culinarias y modas, sus visiones del mundo y las religiones, inclusive sus valores y antivalores. Es propio de la naturaleza humana y de la historia, no como defecto sino como marca evolutiva, que seamos sapientes y dementes y, por eso, surgimos como seres contradictorios. De ahí que, junto a las dimensiones luminosas, que muestran el lado mejor del ser humano y por las cuales nos enriquecemos mutuamente, aparecen también las dimensiones sombrías, tradiciones seculares que castigan a sectores enormes de la población. Por esto, debemos ser críticos unos con otros, para identificar prácticas inhumanas que ya no son tolerables.
Nosotros los occidentales, por ejemplo, somos individualistas y dualistas, tan centrados en nuestra identidad que tenemos grandes dificultades para aceptar a los diferentes a nosotros. Tendemos a tratar a los diferentes como inferiores. Esto proporciona base ideológica a nuestro espíritu colonialista e imperialista, para imponer a todo el mundo nuestros valores y visión de mundo.
Semejantes limitaciones las encontramos en todas las culturas. Pero hay limitaciones y limitaciones. Algunas de ellas violan todos los parámetros de la decencia, y basta el simple sentido común para hacerlas inaceptables. Parecen más violaciones y crímenes que tradiciones culturales, por más ancestrales que se presenten. Y no sirve que antropólogos y sociólogos de la cultura salgan a defenderlas en nombre del respeto a las diferencias. Lo que es cruel es cruel en cualquier cultura y en cualquier parte del mundo. La crueldad, por inhumana, no tiene derecho a existir.
Me refiero específicamente a la mutilación genital femenina. Es practicada secularmente en 28 países de África, en Oriente Medio, en el Sudeste de Asia y en varios países europeos donde hay inmigración proveniente de esas zonas. Se calcula que existen en el mundo actualmente entre 115 y 130 millones de mujeres mutiladas genitalmente. Otros tres millones, incluyendo quinientas mil en Europa, todavía son sometidas anualmente a tales horrores.
¿De qué se trata? Se trata de la remoción del clítoris y de los dos labios vaginales y en algunos sitios hasta de la sutura de los labios vulvares en niñas con edades comprendidas entre los 4 y los 14 años. Esto se hace sin ninguna preocupación higiénica con tijeras, cuchillos, navajas, agujas y hasta con trozos afilados de vidrio. Son inimaginables los gritos de dolor y de horror, los choques emocionales y sufrimientos indecibles, y las hemorragias y las infecciones que pueden ocasionar la muerte, como puede comprobarse en algunos youtubes de internet que no aconsejo a nadie ver.
En Europa tales prácticas están prohibidas. Las madres llevan entonces a sus hijas a sus países de origen con el pretexto de conocer a sus parientes. Y allí les espera este horror, que más que una práctica cultural es una agresión y grave violación de derechos humanos. Por detrás funciona el más primitivo machismo que busca impedir que la mujer tenga acceso al placer sexual transformándola en objeto para el placer exclusivo del hombre. No sin razón la Organización Mundial de la Salud denunció tal práctica como tortura inaceptable.
Veo dos razones que descalifican ciertas tradiciones culturales y nos llevan a combatirlas. La primera es el sufrimiento del otro. Donde la diferencia cultural implica deshumanización y mutilación del otro, ahí encuentra su límite y debe ser cohibida. Ninguna persona tiene derecho a imponer sufrimiento injustificado a otra. La segunda razón es la Carta de los Derechos Humanos de la ONU de 1948 suscrita por todos los Estados. Todas las tradiciones culturales deben confrontarse con sus preceptos. Las prácticas que conllevan violación de la dignidad humana deben ser prohibidas y castigadas. La ley suprema es tratar humanamente a los seres humanos. En la mutilación genital nos encontramos con una convención social inhumana y nefasta. Por eso se entiende que se haya instaurado el día 6 de febrero como Día Internacional de Tolerancia Cero a la Mutilación Genital Femenina.
Cada día del año y en particular cada 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, debemos solidarizarnos con estas niñas, víctimas de una tradición cultural feroz y enemiga de la vida y del placer.